lunes, 22 de junio de 2015

Crónica II Triatlón Popular de Mejorada del Campo, por el gran PIRATA

Mi triatlón empezó ya unos días antes, cuando vi que se acercaba el día y no había vuelta atrás, me tendría que volver a enfrentar a doscientos metros de agua. Seguramente para mucha gente no sea mucho, tan solo cuatro largos de una piscina olímpica, pero para mí es comparable a una media maratón o algo así.

Intenté estar entretenido para no pensar en ello, y lo conseguí, hasta que, el día antes, vi a Daniel Arias (Treparriscos y Señor de los Boxes), en una pequeña conversación de menos de un minuto consiguió que toda la tensión que había conseguido esquivar durante los días precedentes cayera sobre mi como la más pesada de las losas (que dolor de estómago). Apenas pude dormir, pero como ya estaba ahí no había vuelta atrás. Me desperté sobresaltado “llego tarde”, pero no, todavía eran las 6 am y quedaban 4 horas para batirme en duelo contra el líquido elemento. Me levanto, medito, compruebo esta todo el material preparado, medito, saco al perro, medito… desayuno y voy a echar una mano  a mis compañeros y amigos de HostingClub A-Bloke a preparar el triatlón (colocar cintas, vallas, barras, mesas, sillas…), recojo el dorsal y “sorpresa”, el 27, la cosa pinta bien, con el agua de por medio no quería el 13 ni en pintura. Coloco mis cosas en la zona de boxes (que bien queda mi bici, jeje). Después de prometerla pasarlo bien durante 10 kilómetros voy a casa, me cambio, charla técnica con el cuerpo técnico (estrategia de carrera, desayunad niños que tengo que correr, etc…) y vuelta hacia la zona 0, contengo porque sabía que estarían allí animándome.

Este era el dorsal a
seguir, el 27... 


Llego, 30 minutos para la salida “¿caliento?”, para que, si me voy a quedar helado en el agua. Así que caliento al estilo fantasma, charlar con uno, con otros, charla técnica impartida por el Gran Kico Flores, sigo hablando…. ¡¡¡Coño, la salida!!! . Me pilla colocado a cola de pelotón, “bueno, así no molesto a nadie en el agua”. Empezamos a correr como si fueran rebajas, voy ganando posiciones poco a poco. Me encuentro bien, tanto física como anímicamente. Hoy es un día para disfrutar de la carrera. Nos cruzamos con los primeros de la carrera, animo a los fantasmas (no a todos, que me quedo sin aire). Giro de 360 grados y vuelta. De pronto escucho una voz que me dice “un kilómetro en 4 minutos 25 segundos” ¿¿CÓMO?? Pero si voy tranquilo, sin forzar y, sobre todo, ¿Quién me ha hablado??
Madre mía como van los primeros, entrando en la zona de transición y a mí todavía me quedan 400 metros.

La machine preparada...


Llegamos a zona de transición, con calma me desato los cordones (nota para mi, no hacerme doble nudo en un triatlón) me quito los calcetines y para el agua, ya he perdido tiempo antes de entrar. 
Me dirijo hacia la piscina con la intención de repetir la táctica del año pasado y SORPRESA, hay mucha gente animando “¿Qué hago?”, pues a nadar a braza, con tranquilidad y cerquita del borde de la piscina por lo que pueda pasar. De reojo veo que Luis está grabando por el otro lado de la piscina, “bien, no saldré nadando en el video”.  Para mi sorpresa ya he hecho un largo. Estoy pletórico, solo tengo que repetir lo mismo 3 veces más. En el segundo largo ya no pude aguantar y a falta de 20 metros tiré el ancla, necesitaba coger aire.  “”¿¿Qué ha sido eso??”” me adelanta algo a toda velocidad, es Noelia, vaya forma de nadar, como un fueraborda iba. La segunda mitad de la parte de natación ya no es tan buena para mí, un poco a nado, un poco andando….

No se aprecia, pero Óscar nada como pez en el agua


Muchos puestos perdidos en la natación pero salgo de la piscina con una sonrisa un tanto maléfica, “”ahora me toca a mí, jejeje””. Llego a la zona de transición y veo que aún quedan  bicis, voy mejor de lo que yo esperaba. Vuelvo a hacer una transición lenta, me preparo cual Pardao en su acera mojada y ya, por fin, salgo con la bici. Comienzo a pedalear buscando mi cadencia idónea, voy recuperando posiciones, me siento pletórico. Giro a la izquierda y allí esta, una rampa de unos 250 metros con una pendiente del 10% (por lo menos) manos en la parte baja del manillar cual Pirata y para arriba, recupero muchas posiciones ahí. El mal rato de la piscina ya quedo en el olvido. Tramo de bajada, le doy velocidad a la bici, traguito de agua (por si en la piscina no bebí suficiente) me acoplo y a recuperar. Giro de 360 grados y vuelta a subir por la avenida Sefarad. Al terminar la cuesta, oigo sirena de la policía  “me van a doblar”, pienso. Me marco como objetivo que eso no suceda y aumento el ritmo. Invado el carril contrario en un par de curvas con el tráfico abierto y ya está, la primera vuelta ya está, consigo no ser uno de los doblados, jejeje.

Aquí el pirata tirando de la grupeta


La segunda vuelta trascurrió de la misma forma, disfrutando de la bici a mas no poder y recuperando más posiciones.
Al llegar a la zona de transición me despisto y casi me salto la entrada. Bajo de la bici y comienzo a correr para dejar la bici y empezar a correr. Escucho gritos de ánimo “¡Papá, Papá!”, “¡Óscar!”, ya han llegado, solo escucharles y me recargan las pilas. Dejo la bici, siguen animándome desde fuera de la zona de boxes, me acerco a ellos descalzo, besos a mis hijos y a mi mujer (menos mal que los comisarios no me sancionaron por esta acción).
- ¿Tienes que nadar?
- No, ya he pasado por el agua.
Me querían volver a tirar al agua, JAJAJA.  Me pongo las zapas y a correr, voy en una nube.

Nada más salir de la zona de transición enlazo con Medina y Tizón, el cual debía tener algún problema con el octanaje del carburante ingerido, le vi que estaba pasando por un mal momento, así que decido ir con ellos los metros que pudiera para que se sintiera arropado. Durante unos minutos veo que ese ritmo lo puedo aguantar pero al llegar los tramos de bajada veo que mis piernas no van más o se me van. Sigo animando a cada fantasma con el que me cruzo.

Otra vez esa voz “un kilómetro en 4 minutos 24 segundos”, pues voy mucho mejor de lo que esperaba. Sigo a ese ritmo, me encuentro bien, pero no quiero intentar hacer 20 segundos menos y sigo disfrutando de la carrera. A cien metros para terminar veo a mis hijos que, ayudados por el Gran Medina, me dan la mano uno a cada lado y tiran de mi esos últimos metros (tampoco fui sancionado por esto, jijiji) para cruzar la meta y fundirme en un beso con el amor de mi vida.
Tal vez no fuera el primero de la carrera, pero si de los que mejor se lo han pasado. La falta de glóbulos rojos de tiempos pasados, la apatía y cansancio que eso me provoco, ya se queda en pura anécdota.

Quiero dar las gracias a mi mujer e hijos lo primero, sin sus ánimos no hubiera podido disfrutar tanto de la carrera, a Ismael y Cesar por currarse como se han currado la organización, a todos los voluntarios, a los compañeros que no participaron para estar organizando, a los fotógrafos por sacarnos tan bien en las fotos (Raquel Huertas, Luismi, David y Luis), a todos los que os acercasteis a animar y a todos los que habéis hecho que, de algún modo, este triatlón fuera posible. Y a todos los que formáis este equipo y a nuestras familias que nos aguantan tantos entrenamientos.

Esta foto escenifica el esfuerzo
y el estilo de un campeón