lunes, 13 de enero de 2014

Crónica San Silvestre Trail de Pedrezuela 2013, por Dani A.

Pedrezuela, 28 de Diciembre de 2013

Hace tiempo que no escribía la crónica de alguna carrera. Esta vez me he decidido visto el éxito y repercusión que tuvo para mi la San Silvestre Trail de Pedrezuela. Ya han pasado más de 15 días y todavía tengo en la memoria anécdotas e imágenes vivas de esta festiva y bonita carrera de montaña.


Cartel de la II San Silveestre Trail
Hasta Pedrezuela fuimos David y yo, ataviados con buena ropa de abrigo y cortavientos, la jornada iba a ser fría y ventosa (se avecinaba otra ciclogénesis explosiva?...), vamos lo normal en esta época del año. Las últimas lluvias caídas hacían presagiar que habría barro por lo que decidimos (como siempre) llevar dos pares de zapatillas y calcetines varios. 

Tras la recogida de dorsales y bolsa del corredor nos "templamos" con un buen café en un conocido bar-pastelería de la localidad (que buenos están los panes allí) y salimos a cambiarnos y calentar un poco antes de la carrera. Ya estábamos los fantasmas preparados para la batalla.

Que nervios hay en estos momentos siempre. Pero por fin salimos todos, al principio muy tranquilos por las calles de Pedrezuela y después apretando un poco los dientes (era salida lanzada..) una vez llegamos al camino. Aquí perdí a David que enfiló las primeras rampitas con ganas (mola ver al fantasma desde atrás, la verdad es que uno se pica...) 

Tengo que decir que antes de esta prueba había entrenado más bien poco y quise desde el principio mantener un ritmo no exigente y salvaguardar las fuerzas para los kilómetros finales. Decidí que lo mejor era tirar fuerte en lo que mejor se me da: las bajadas. 

Pronto, en el km 2 nos encontramos todo el mogollón con el río y había que cruzarlo. Era el momento que aprovechaban algunos para tirar fotos y liberar tensión a modo de gritos y bromas, que buen rollo se respira en montaña! Muchos decidieron cruzar el río por el paso más peligroso y alguno acabó en el agua. A mi me pareció en ese momento mejor esperar y tirar por lo fácil (quizá en otras circunstancias hubiera elegido el cabraloca, no estoy diciendo que sea mejor o peor, pero desde luego es más divertido jugársela) 


Adelantando alguna posición en el descenso hasta el río

Tras este paso obligado empezamos a subir y subir. Aquí puse el modo conservador y disfruté mucho con el paisaje. Y como iba sin mochila ni portabidones, en plan "con dos de pipas" que diría nuestro ilustre Manu, paré en el primer avituallamiento y me hidraté un poco, que todavía quedaba mucha guerra. 

Más tarde vino mi terreno, el descenso! En todos los tramos que pude me lancé todo lo que mis piernas quisieron y lo cierto es que tenía la sensación de ir rápido (luego más tarde en casa vi que no era para tanto) 
Luego más subida, después más bajada... esto era rompepiernas pero el paisaje chulo. 


Descenso por una pradera, aquí poco después se perdieron algunos..
Tras el paso por un corral que estaba embarrado (eso quería pensar, que era solo barro) corriendo por una pradera en continuado descenso llegamos otra vez al río. Esta vez el paso, sin aglomeraciones se hizo sin contratiempos, pero no sin resbalones. Afortunadamente no di de bruces contra el suelo, solo eran amagos. Aquí oí decir que ya estábamos terminando la carrera y no me lo creí del todo hasta que vi las primeras casas. La fuerza motivante de acabar una carrera de estas es indescriptible. Incrementé el ritmo y ya en Pedrezuela me relajé y disfruté de la llegada. La animación siempre hace el resto. 

La anécdota (para sorpresa mía) fue ver llegar unos minutos después a mi tronkete David, que tuvo la mala fortuna de perderse junto con otros corredores antes de la zona del río. Lástima porque su ritmo en la prueba fue muy constante en todo momento (dijo hacer 3 km más al final, si es que es de ultrafondo...) Pero bueno, lo tendremos en cuenta en el club y para la próxima le regalaremos una buena brújula que no le va a ir mal.


David y yo en una céntrica calle de Pedrezuela
En definitiva, carrera festiva, exigente aunque no muy técnica, con bonitos paisajes, con muy buen ambiente y que recomendamos que la dispute a todo aquel que quiera disfrutar de la montaña y pasar una mañana muy agradable.
Y David The Mechanic es todo un fenómeno, respira monte por los cuatro costados. Eso sí, a ver si el año que viene nos dejamos ver por allí más fantasmas.