miércoles, 13 de junio de 2012

CRÓNICA CARRERA DE MONTAÑA LA JAROSA 2012, POR D.ARIAS


12 de Mayo de 2012

Tras el éxito que supuso para mí el cross alpino de Cebreros, esta carrera de montaña, la de la Jarosa, la tenía bien marcada en el calendario. Me llamaba la atención el trazado y la zona por la que se disputaría la prueba. Era mi segunda carrera de montaña y estaba nervioso, Luis también... sobre todo después de ver crónicas anteriores de otros atletas de montaña que habían sufrido las cuestas por donde discurre esta carrera y un video muy descriptivo. Esta sería también una prueba de los progresos obtenidos en kilómetros de caminos recorridos por los campos mejoreños, aunque nada que ver con los riscos y rampas que luego te encuentras en terrenos alpinos. 

El caso es que fuimos para allá, a Guadarrama, donde tras varios intentos de llegar a buen puerto (y no el de los Leones…) logramos encontrar la salida donde empezaría esta carrera de trail running. Eran cerca de las 5 de la tarde, apenas habíamos comido, y es que es difícil encontrar un punto de equilibrio entre el buen yantar a una hora decente y zampar algo liviano antes de una carrera de estas características, con un calor asfixiante y no digamos ya como íbamos de líquidos. Los nervios de ser esta una competición especial nos atenazaba; recuerdo que las sensaciones que tuve antes de empezar a correr no eran buenas: dolor de cabeza, flato, agobio y nerviosismo.

Todo se fue de un plumazo nada más empezar a correr. Al principio vas por terreno llanito, por buen camino, 500 locos de la montaña treparriscos estábamos ahí en el entorno natural de la Jarosa, cada uno de nosotros buscando nuestro ritmo, ese que luego tendríamos que dosificar bien en las subidas… y entonces comenzó el sufrimiento, la primera cuesta se las traía, el camino picaba hacia arriba. Recuerdo que hasta ahí íbamos Luis y yo con un ritmo medio muy fluido, habíamos cruzado un  riachuelo y teníamos a muchos corredores cerca.
A partir de esta primera subida empezó el movimiento, como en las míticas etapas de los Alpes en el Tour de Francia, hubo descolgados (entre ellos Luis) y otros que parecía que buscaban dosificar fuerzas para no encontrarse con el hombre del mazo. Yo llevaba un ritmo medio, la patata aun no iba forzada, pero no le quedaba mucho. Llegamos a una trialera dura, en la que la mejor opción era subir andando. Aquí es donde me encontraba directamente con los riscos, como más disfruto. Las pulsaciones se disparaban, por lo que tuve que aminorar, me pasaron corredores aunque también adelanté a varios (incluso yendo andando como iba) Después suavizaba un poco la pendiente pero no por mucho rato. Tras varios tramos de trote cochinero + caminata vimos que llegábamos a una carretera. De repente, mis pies encontraron menos trabas aunque más dureza en cada pisada. Logré incrementar un poco el ritmo y no iba asfixiado, pero aparecieron síntomas de flato, así que opté por continuar andando. Poco después estaba el avituallamiento y la última parte de subida de esta carrera.

Aquí es donde comenzaba el terreno rápido. Otra vez camino, bastante bueno y ancho con buenas pendientes pero esta vez para abajo. Así que me lancé A-bloke buscando un ritmo que no fuera excesivo para las ya castigadas piernas. Los cachondos de la organización incluso habían puesto carteles del tipo circulatorio (como el de 120...) Aquí fue cuando comenzó a refrescarse el ambiente con fina y esporádica lluvia que agradecí a las mil maravillas.

D.Arias entrando A-bloke
Y tras varios cruces con ríos y algún que otro falso llano vi que el final estaba cerca, se oía a la multitud al fondo. En ese momento tiré ya con el resto y esprinté para acabar como a mí me gusta, entrando fuerte a meta. El ver a nuestros amigos allí animando hizo que el esfuerzo sufrido hasta entonces desapareciera como por arte de magia, terminar es genial, pero acabar con buenas sensaciones es todavía mejor.

Ya en meta, mientras recibía el abundante avituallamiento que daba la organización, vi aparecer en la última curva a Luis y me alegré muchísimo de verle finalizar con fuerzas y sin síntomas de lesiones (antes de la prueba él temía que su maltrecha rodilla no aguantara..)
D.Arias y "fenómeno de masas" 
Luis reponiendo fuerzas

En líneas generales, se puede decir que nos gustó mucho esta prueba, nos pareció bien organizada, con un recorrido exigente y muy atractivo, en un entorno natural increíble que particularmente no conocía y con un gran ambiente.

Tengo que agradecer especialmente esta jornada a los que hicieron posible que llegáramos, comiéramos, corriésemos, nos fotografiaran y sobre todo por los gritos de ánimo que nos brindaron (incluso bajo la lluvia):

Nabil´s padre e hijo los artistas, David “el delfín sin fin” y Ana la reportera animadora A-bloke. 

Con ánimos como los vuestros  podemos llegar lejos. Muchas gracias!!


David, Luis, Ana, D.Arias
y Nabil´s I y II (fotógrafo)