jueves, 31 de mayo de 2012

CRONICA Rock ‘n’ Roll Maratón de Madrid 2012, por Vicente


Domingo, 22 de abril de 2012


Quisiera empezar esta mi primera crónica manifestando mi agradecimiento a todos los integrantes de este magnifico grupo de personas que componen el Hosting-club, por la acogida tan familiar y constante apoyo incondicional que he recibido. Va por vosotros y por mi nieto Pablo.

Todo empieza cuando un “maldito Irlandés”  (que seguramente conocéis) con su peculiar estilo, me lía, una vez más, para realizar otro reto en la vida y como no cada vez más grande. Consciente de mis limitaciones, tan sólo había participado en la San Silvestre algún triatlón popular  y poco más, me dejo liar y decido participar junto con José Juan (al que aún no conocía), Iván y Karl, en el Maratón de Madrid, entrando a formar parte de este grupo de locos por el deporte y ser un fantasma más.

Karl, Jose Juan, Iván y Vicente acompañados por las "liebres" J.Medina, Isma, César y Manu


Teniendo claro el duro reto que teníamos por delante Iván, Karl y yo comenzamos su preparación muchos meses antes, esos inolvidables entrenos por la Vía Verde de Morata  y la Casa de Campo con sus cuestas, quedan atrás los días de invierno en los que con temperaturas bajo cero cimentamos esa amistad y fortaleza física que luego nos haría falta.

Todo marchaba bien, con un plan de entrenamiento que daba sus resultados y que nos hizo mejorar tiempos, hasta que 40 días antes la rodilla empezó a dar guerra, seguramente fruto de la edad, ya lo sé, pero como a cabezón no hay quien me gane (bueno sí el Irlandés)  tuve que parar en seco y después de fisio y traumatólogo seguía sin tenerlo claro. Las pocas veces que lo intenté tuve que parar y decidí no arriesgar más hasta el día de la prueba (quedaba mas de un mes).

Ese gran día, quedamos los tres, Karl ya tenía la experiencia y no obstante se le veía un pelín nervioso, Iván parecía un saco de lagartijas, no se estaba quieto, de José Juan no sabíamos nada y yo, dentro de mi calma natural, era una incógnita, mi objetivo era llegar si la rodilla me dejaba, el tiempo era lo de menos y con 10 euros encima por si tenía que coger el metro hasta meta.  
Nos cargamos de los correspondientes geles y aspirinas y nos dispusimos a tomar la salida no sin regar con nuestra exquisita agüita amarilla los jardines de Castellana (como todo el mundo).
Ni que decir tiene que no les volví a ver el pelo hasta la llegada, salí con un ritmo tranquilo y me dispuse a disfrutar de las vistas privilegiadas de Madrid escuchando la música del mp3.

Las calles estaban abarrotadas de gente que te animaban constantemente toda una gozada  y transcurridos los primeros km todo parecía marchar bien, decidí aumentar el ritmo un poco y por si acaso me tomé uno de los sobres de aspirina, fui pasando a los globos de 4,15 y 4h  cosa que me animó. Llegando a la Casa de Campo (se me hizo larga) decidí aumentar más el ritmo teniendo claro que ya llegaría aunque fuera andando y no iba desencaminado.
Según me contaron después, tanto Karl como Iván se lo tomaron con relativa calma puesto que con los retos que tenían pendientes (Lisboa…Lanzarote) no les permitían el lujo de lesionarse haciendo un buen tiempo y con pique sano incluido, contaron con la inestimable ayuda y compañía en la segunda  mitad de  Manu, Cesar, Isma y J. Medina, gracias a todos.

Lo peor estaba por llegar, como bien sabíamos desde El Puente Segovia la cosa se ponía difícil y los días sin entrenar pasaban factura, con las piernas muy cargadas (las agujetas me duraron una semana) ya no disfrutaba de las vistas, ni de la muchísima gente que no paraban de animar. Para beber necesitaba ir andando y lo peor era arrancar otra vez, la valla del retiro hasta la Puerta de Alcalá se hizo eterna, pero enfilé por la entrada hasta la meta con nuevos bríos y ánimos. Las emociones afloran todas juntas al cruzar la meta, cada uno hacemos nuestras respectivas dedicatorias  y aquello que un instante antes era un martirio pasa a ser, como bien sabéis, la satisfacción de haber conseguido “El reto” que te habías marcado. Desde ese instante tenia claro una cosa “al año que viene repito”.
Gracias a todos y hasta la próxima. Vicente


Los tiempos fueron los siguientes:
Iván   3:33:07
Karl    3:34:27
Vicente 3:44:21
José Juan 3:45:00