jueves, 8 de marzo de 2012

CRÓNICA CARRERA VERTICAL TORRE ESPACIO 2012 por D. ARIAS


IV Carrera vertical de Torre Espacio (Madrid)  03/03/2012

Dani midiéndose a su enemigo
El sábado Emilio y yo participamos en una prueba diferente, una carrera vertical que consistía en subir escaleras. Sí, definitivamente se nos ha ido la olla. Lo pudieron comprobar César y Manu que vinieron a vernos y a echarse unas risas claro. La verdad es que después de la carrera la sensación que se nos quedó no fue buena, fue magnífica.

La verdad es que desde hacía ya tiempo este tipo de carreras me llamaban bastante la atención, y cuando vi que este año se disputaría una carrera vertical aquí en Madrid, no me lo pensé dos veces. Se lo comenté al fenómeno de masas Emilio, afamado ultrafondista y triatleta de Madrid, y éste no lo dudó ni un segundo, se apuntó a la lista de locos trepadores. Comenzaba entonces un duro trabajo de entrenamientos encaminados a tener una buena preparación para la carrera. En mi caso... bueno, lo cierto es que entrené dos días antes una subida a un noveno piso, y lo subí ¡tres veces! Fue duro, pero bajé en ascensor porque la carrera del sábado era solo de subida, y para qué malgastar energía.

Dicen que estas carreras son buenas para coger fuerza en el tren inferior, sí.. parece ser que se fortalecen los muslos, tendones, y los flexores de cadera y pantorrilla. Son todo ventajas. Incluso hay atletas de montaña que entrenan de vez en cuando en escaleras. Yo lo recomiendo y los médicos dicen que es sano.

En equipo
El caso es que el sábado madrugamos, pillamos el bólido, lo aparcamos en el Paseo de la Castellana de Madrid, enfrente justo de los cuatro megaedificios más altos de la ciudad. Uno de ellos, Torre Espacio, ya nos estaba esperando. Con sus 224 metros, 55 pisos y 1320 escalones... mirar al techo de este edificio daba miedo. Fue entonces cuando empezaba a ser consciente de la locura cometida. Pero era un reto y no podíamos dejar que esta contrucción-cilla nos ganara. Si había que llegar al cielo de Madrid lo haríamos, aunque fuera a rastras o gateando, pero alcanzaríamos la cima.

La prueba consistía en una carrera cronometrada individual en la que había que subir 55 plantas. Cada planta tenía cuatro tramos de seis peldaños cada una, y una anchura de 1,50 metros, con barandilla a ambos lados. Se salía por parejas, cada 15 segundos, y como llevábamos chip se registraría el tiempo de cada uno de nosotros automáticamente.

Lugar de salida
Le dije a Emilio que el tiempo a batir era 12 minutos, una marca de referencia de un atleta regular aficionado con tiempos similares a los nuestros en las pruebas llanas, que había disputado esta carrera en la edición anterior. Así que nos colocamos convenientemente y cuando llegó nuestro turno salimos A-bloke!, como debe ser. Emilio me cedió la iniciativa en estas primeras plantas y tiré fuerte, mirando siempre hacia arriba. Tengo que decir que yo no quería mirar los letreros de las plantas porque no era recomendable, en este tipo de pruebas el factor psicológico juega un papel primordial. Pero como iba con Emilio que vociferaba el tiempo y el piso recorridos en cada piso, pues no había remedio. En la mayoría de las plantas había una persona de la organización, en parte para animar y en parte para controlar que ningún rezagado accediera a zonas privadas del edificio, a saber que esconden esos muros... El caso es que a partir de la planta 11 comencé a sufrir y decidí cambiar de táctica, porqué subir de uno en uno si puedes hacerlo de dos en dos, apoyando las manos en las rodillas o bien en las barandillas laterales. Yo particularmente prefiero la primera opción, es una técnica que aprendí de los bomberos, no es muy ortodoxa pero funciona a la perfección, aminoras el ritmo pero aceleras la zancada. Y ya si vas de sobrado y tienes buenas patas puedes subir de tres en tres, pero la fuerza empleada en cada paso es mucho mayor y cargas bastante más peso sobre los flexores, así que Emilio y yo deshechamos enseguida esa opción. No sé en qué planta fue pero Emilio se empezó a encontrar mucho mejor que al principio y se puso a tirar a-Bloke, esto hizo que, en general, no disminuyera el ritmo medio de subida durante toda la carrera, nos adelantaron 3 ó 4 corredores (probablemente eran buenos trailrunners, acostumbrados a este tipo de dureza) y nosotros a su vez creo recordar que adelantamos a 2, lo cual nos dio moral para forzar la maquinaria. Piso 45, Emilio iba embalado, le sugerí que tirara porque tuve un interminable minuto de mareo y esto hizo que cambiara de estilo, volví a subir de uno en uno. Ya quedaba poco, lo presentía.. o fue que alguien lo dijo, ya no pensaba, solo tiraba, perdí a Emilio de mi vista pero estabamos llegando! Planta 55! arco del triunfo, estábamos en el cielo de Madrid! Fotos a más de 1000 metros sobre el nivel del mar, refrigerio y ascensor de bajada. Lo habíamos conseguido, paré el crono en 11 min. La sensación fue increíble, las piernas en llano no sabían andar, era como si solo fueran capaces de seguir subiendo, tremendo.

Dani y Emilio "tocando el cielo"

Anécdotas

-         La del bólido. La suerte que tuvimos de que no nos multaran, entre mi caraja (solo eché para una hora) y el “empanamiento” mental de César y Manu (se les piró la pinza y no “recargaron”) nos pasamos 45 min... en el parkin zona azul donde aparcamos. Siempre pasa algo cuando hablamos del bólido.

-         La de Martín Fiz y Joseba Beloki. Una vez abajo, después de la carrera, ibamos andando hacia donde estaba el coche de Emilio y nos preguntó un runner, ¿qué tal chavales? ¿cómo ha ido? Sí, era Martín Fiz.. y a su lado Joseba Beloki. Nos dimos cuenta cuando dijo Manu: “Venga! Poneos ahí, que os hago una foto con el Sr. Martín Fiz y el Sr. Joseba Beloki!” y mientras les explicábamos las sensaciones personales de esta carrera, nos fotografiaron. Les avisamos que la subida era durilla, pero suponíamos que éstos ya estaban curados de espanto. Luego más tarde les volvimos a ver y nos contaron que Fiz fue muy fuerte (acabó finalmente cuarto) y Beloki aguantó como pudo, pero terminó también en muy buena posición.

Con la élite , con Fiz y Beloki
-         La del crack mediático (personal training) Manu y la dedicatoria. Después de las anécdotas anteriores, fuimos a entregar el dorsal con dedicatoria a Covadonga Sanz al Hospital de La Paz (justo enfrente) No pudimos, pero se encargaron de hacerlo más tarde. Durante este trayecto Manu se dedicó a hacer series, mientras íbamos andando él iba a lo suyo, sprint por aquí, sprint por allí, sprint por los pasillos del Hospital…  lo normal.


Por cierto, una última cosa: Desmentimos públicamente los rumores acaecidos estos días acerca de la inscripción en la última convocatoria para el ingreso en el Cuerpo de Bomberos. Es totalmente falso que nos estemos preparando para esto. Queda dicho.


Clasificaciones y tiempos

#206 EMILIO (Dorsal nº80) 10:59 min (SeniorM, puesto #136)

#208 DANIEL (Dorsal nº27) 11:01 min (SeniorM, puesto #138)